viernes, 7 de marzo de 2014

Día de Internacional de la mujer 8 de marzo

Elaborado por Janeth Lizarazu


El Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) es una fecha que celebran los grupos femeninos en todo el mundo. Esa fecha se conmemora también en las Naciones Unidas y es fiesta nacional en muchos países. Cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen para celebrar su día, pueden contemplar una tradición de no menos de noventa años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.


¿Cuál es el origen del 8 de marzo?
El Día Internacional de la Mujer se refiere a las mujeres corrientes como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre. 

La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, que fue, en el mundo industrializado, un período de expansión y turbulencia, crecimiento fulgurante de la población e ideologías radicales.
Como sabemos, este día se celebra el Día de la Mujer, momento en el que la defensa de los derechos de la mujer es lo que cuenta y en el que debemos reivindicar dichos derechos públicamente con más fuerza que nunca. El día de la Mujer se celebra desde principios del siglo XX, pero existe cierta polémica sobre la semilla que lo ha originado, polémica trataremos de esclarecer en este artículo con la ayuda de un trabajo de investigación que sólo pretende el mejor conocimiento de nuestra historia como mujeres libres.


Cabe destacar que antes de que se instaurara el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora ya se habían celebrado otros eventos similares entre los que cabe destacar el Women’s Day que se celebró en Estados Unidos el 28 de febrero de 1909 y que continuó teniendo lugar hasta 1913, aunque dicha celebración era de carácter más nacional.
Sabemos que nuestro primer Día Internacional de la Mujer tuvo lugar el 19 de marzo de 1911 en varios países de Europa, y que en ese primer encuentro participaron más de un millón de mujeres ansiosas por hacer saber al mundo sus reivindicaciones:
  • El derecho a voto
  • El derecho a la ocupación de cargos públicos
  • El derecho a la formación profesional
  • El derecho al trabajo y a la no discriminación por el hecho de ser mujer.
Aunque lo anterior lo conocemos con certeza el problema surge cuando queremos saber el detonante de dicho acontecimiento, puesto que existen muchas fuentes de información erróneas con diferentes versiones al respecto.

Una de las versiones sobre este tema cuenta que el 8 de marzo de 1857 en Nueva York las mujeres de una fábrica (cuyo nombre también varía según la fuente) protestaron por la mejora de sus condiciones laborales, tras lo cual el empresario dueño de la fabrica las encerró y prendió fuego a la fábrica muriendo 129 mujeres. El mito continúa afirmando que en conmemoración de este suceso surgió más adelante el Día Internacional de la Mujer, pero en realidad no existe ningún documento fiable que corrobore esta versión. Otra teoría que circula es que dicho incendio ocurrió el 8 de marzo de 1908, teoría que se viene abajo en cuanto se descubre en el calendario de ese año que el día 8 de ese mes era domingo, día en el que difícilmente se origina una huelga, además de que tampoco hay ningún dato que sustente este hecho. Por último también se escucha que el origen pudo ser una manifestación del sector textil que se produjo en esta época también en Nueva York, pero nuevamente nos encontramos con que la afirmación no parece basarse en ningún dato serio.

Lo que encontramos cuando acudimos a investigaciones serias sobre este tema es que fue en Copenhague donde, en el año 1910, en la celebración de la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, se aprobó por unanimidad el establecimiento del Día Internacional de la Mujer Trabajadora como método de lucha por la causa de la mujer. Esto fue gracias a la propuesta hecha por una mujer socialista y alemana, Clara Zetkin.
Con respecto al incendio anteriormente mencionado: si ocurrió, pero no en 1857, ni en 1908, sino el 25 de marzo de 1911, pocos días después del primer encuentro internacional y en la fábrica “Triangle Shirtwaist Company” de Nueva York, donde murieron más de un centenar de trabajadoras. La relevancia que se le otorga es debida a que se hizo referencia a él en muchos de los encuentros anuales posteriores, pero no fue el origen del Día Internacional de la Mujer. Del mismo modo se sabe que si ocurrió una manifestación del sector textil, pero el 27 se septiembre de 1909, y la huelga se prolongó durante 13 semanas (hasta el 15 de febrero de 1910), pero tampoco tuvo parte en la instauración de la celebración del 8 de marzo.
Lo que parece haber ocurrido es que a finales del siglo pasado ha tratado de desvincularse la aparición de este día con el comunismo, que es en lo que derivaría el socialismo de aquel entonces. Y para esto se han elaborado diferentes farsas que al final no han podido sostenerse.

Prosiguiendo con la historia de la lucha de la mujer, y dejando ya polémicas a parte, tras el éxito del primer encuentro más países fueron sumándose a la manifestación pública sucedida. Rusia lo hizo en 1913, y en el resto de Europa se llevaron a cabo mítines de apoyo a la mujer y en contra de la guerra (Primera Guerra Mundial) en 1914 en fechas cercanas al 8 de marzo.
Fue el 8 de marzo de 1917 en Rusia donde, como consecuencia de la escasez de alimentos, las mujeres se amotinaron. Este importante acontecimiento marcó el comienzo de la Revolución Rusa, que derivó en la caída del Zar y en el establecimiento de un gobierno provisional que por primera vez concedió a la mujer el Derecho a Voto. Por la relevancia de este suceso, y sobre todo porque fueron las mujeres quienes lo llevaron a cabo parece ser que se situó definitivamente en el día 8 de marzo del calendario gregoriano el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Ya en 1920 en Estados Unidos se logra la aprobación de la Decimonovena Enmienda de la Constitución Estadounidense por la que se otorga a las mujeres el derecho al sufragio en este país.

Otro hecho importante es la adhesión a la defensa de la mujer y de sus derechos de las Naciones Unidas desde que en 1945 se firmó en San Francisco una carta que constituye el primer acuerdo internacional que defiende la igualdad de ambos sexos como derecho fundamental e indiscutible. Y actuando en consecuencia desde entonces las Naciones Unidas han tomado innumerables medidas en diferentes campos con el fin de lograr que lo escrito en aquella carta se vea algún día plasmado en la realidad, destacando como ejemplo la declaración de 1975 como “Año Internacional de la Mujer”, así como la adopción de numerosas medidas legislativas, sociales, etc. Y, como no podía ser de otra manera, dicha organización, con cuya mediación se ha conseguido que incluso más países se unan a nuestra causa, también se ha unido a la celebración del Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo.

Ya para terminar sólo me falta resaltar que la situación de la mujer ha evolucionado de manera vertiginosa desde que un millón de mujeres se reunieran el 19 de marzo de 1911 para reivindicar públicamente lo que por naturaleza les correspondía, pero no debemos olvidar que un siglo después aun hay objetivos que no se han logrado, como la no discriminación de la mujer en el trabajo. Es por esto que no debemos relajarnos ni conformarnos, especialmente el día 8 de marzo. Debemos no ser conformistas y recordar que esta es nuestra causa, y que ningún organismo oficial va a defenderla con más garra que nosotras mismas. Podemos hacerlo desde nuestras familias, amigos y trabajo, y sobre todo recordando que lo tenemos mucho más fácil actualmente ya que otras han superado muchas dificultades a lo largo de la historia.

Mujer trabajadora

La Segunda Guerra Mundial: causa de fuerza mayor

La incorporación de la mujer al trabajo fue dándose, aunque ayudada por los movimientos feministas que empezaron a surgir en el siglo XIX, llegó de una forma algo repentina, y por causa de fuerza mayor: la Segunda Guerra Mundial llega a incorporar a las mujeres  en diferentes áreas de trabajos. Y es que, mientras los hombres se dejaban la vida en los frentes, eran las mujeres quienes tenían que seguir con sus trabajos para que la sociedad siguiese siendo productiva. Es así, que un gran número mujeres, de los países aliados principalmente, dejó las tareas del hogar y se lanzó al mundo laboral.

La Incorporación de la Mujer al Trabajo

Finalizada la guerra y vueltos sus maridos a casa, las cosas ya habían cambiado. La mayoría de las mujeres que se habían lanzado a trabajar siguieron haciéndolo, con lo cual surgió un modelo de familia que hoy en día es el más común: dos padres trabajando fuera y repartiéndose las tareas del hogar (al menos en teoría).
La situación de Estados Unidos fue aún más especial. Porque, tras la guerra, fue a los americanos a quienes les tocó reflotar la economía mundial. Eran el único país participante que no había sufrido daños, y que por tanto no había que reconstruir. Pero gran parte de Europa estaba en ruinas, y los americanos sacaron tajada de la situación, experimentando un espectacular crecimiento económico que los convirtió en la primera potencia mundial, puesto que hoy todavía mantienen.
¿Y que tiene esto que ver con las mujeres trabajadoras? Pues mucho porque muchas empresas se ampliaron y extendieron su ámbito de operaciones, a la maltrecha Europa para enriquecerse con las múltiples demandas que la reconstrucción planteaba. Y por, tanto, surgieron numerosos puestos de trabajo nuevos. Y muchos de ellos cayeron en manos de mujeres, puesto que la sociedad ya se había acostumbrado a su salida al mundo laboral.
Es más, la incorporación de mujeres a las plantillas de trabajo fue, en general, un punto positivo para las empresas, por una razón muy sencilla: generaban una fuerte competitividad, que se traducía en una gran eficiencia. ¿Por qué? Porque los hombres, poco o nada acostumbrados a trabajar mano a mano con mujeres, guardaban bastantes ideas machistas, y no querían que una mujer hiciera su trabajo mejor que ellos y los dejara en evidencia. Mientras que las mujeres, por su parte, estaban deseosas de demostrar que podían desenvolverse con la misma o mejor soltura que sus compañeros masculinos.
Surge con esto el conocido tópico de la "guerra de sexos", muy explotado por el cine de Hollywood de la época. Cary Grant se convierte en el prototipo de hombre machista con cierto encanto, que usa sucias tretas para superar a sus compañeras femeninas, pero que no puede dejar de sentirse atraído por ellas. Y Katharine Hepburn se echa a las espaldas la imagen de la mujer liberada, que con picardía y usando un poco sus encantos consigue de los hombres todo lo que quiere, y con su chispa y verborrea desarma a sus competidores masculinos.
Tras el gran avance que esto supuso, otras causas contribuyeron a consolidar la importancia del papel de la mujer en el trabajo.

 

Otras causas socioeconómica

Una de ellas es la caída de la natalidad a partir de los años 70. Esto hace no sólo que haya menos hijos a los que tener que cuidar, sino que las mujeres puedan escoger la época más favorecedora para tener a sus hijos. Sube la edad media con la que las mujeres deciden Fernández Sánchez, Pedro tener hijos, por lo que éstas pueden terminar sus carreras antes de casarse y dar a luz. Y además, al tener menos hijos, una mujer puede escoger cual es la mejor etapa de su vida para tenerlos y criarlos, para luego dedicarse al trabajo con más dedicación.


Otra causa importante es el fuerte desarrollo del "estado de bienestar"[1], que conlleva a su vez un crecimiento del sector terciario: al ser un ámbito laboral nuevo, no estaba
"masculinizado", y las mujeres pudieron incorporarse sin demasiados problemas. El estado de bienestar causa, además, que aumente el nivel de vida de las familias y por tanto necesiten de más ingresos: ingresos que se conseguían con los dos cónyuges trayendo dinero a casa.
Por último, fue también importante el desarrollo tecnológico orientado al bienestar de los ciudadanos. El desarrollo y comercialización de los electrodomésticos (lavadoras, aspiradoras, hornos...) fue vital para dar un respiro a las mujeres en las tareas del hogar. Y también en el ambiente laboral en general el uso de las computadoras y celulares facilitaron la comunicación y para la aplicación en las diferentes actividades  
En el año 2011 se celebró el centenario del Día Internacional de la Mujer. También comenzó a operar la Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer, también conocida como ONU Mujeres 


El Día Internacional de la Mujer ha adquirido a lo largo del siglo XX una dimensión mundial para las mujeres del mundo. El movimiento internacional en defensa de los derechos de la mujer es creciente y es reforzado por la Organización de Naciones Unidas que ha celebrado cuatro conferencias mundiales sobre la mujer y ha contribuido a que la conmemoración del Día Internacional de la Mujer sea un punto de convergencia de las actividades coordinadas en favor de los derechos de la mujer y su participación en la vida política y económica.

 

Situación actual

No obstante, la incorporación de las mujeres al mundo laboral también ha traído consigo algunos problemas que aún hoy tienen flecos por resolver. Y es que cambiar una situación social es relativamente fácil (sobre todo si hay causas tan apremiantes como la que fue la madre de todas las guerras). Pero no lo es tanto cambiar las mentalidades. En las sociedades occidentales todavía perviven bastantes resquicios de un machismo que no termina de asumir que las mujeres puedan ser iguales que los hombres. Por eso, temas como la desigualdad salarial, las trabas a las bajas por maternidad o el desequilibrio en el reparto de las tareas del hogar siguen afectando a buen número de mujeres trabajadoras.

Notas 
Según Fernández Sánchez, Pedro Estado de Bienestar se entiende como el conjunto de actividades desarrolladas por los Gobiernos que guardan relación con la búsqueda de finalidades sociales y redistributivas a través de los presupuestos del Estado. Se refiere, por tanto, a la actividad desarrollada por la Seguridad Social en cuatro frentes: transferencias en dinero (por ejemplo subsidios de desempleo o vejez), cuidados sanitarios (un sistema de salud universal y gratuito), servicios de educación (garantizar el acceso al conocimiento de todos los ciudadanos) y provisión de vivienda, alimentación y otros servicios asistenciales.

Bibliografía
·         Día internacional de la mujer /www.un.org/es/prents/womansday/historyshtml
·         www.expansión.com/diccionarioeconómico/estado-de-bienestar. Html


 




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