domingo, 1 de junio de 2014

MUXES: Uná crónica de las posibilidades de la Identidad Sexual


Muxes de Juchitán

Fragmento de Martín Caparros


Elaborado por Melissa Castro


La problemática de las identidades sexuales, ha sido concebida como una ruptura subversiva, en los estudios de género. Es por está razón que los siguientes fragmentos corresponden a una crónica realizada por el escritor argentino Martín Caparrós, que nos relatan la historia de Amaranta, una muxe que llegó a ser un referente político de la cultura Sapoteca. A la vez, este post se complementa con el video referente a las muxes de Juchitán, como documento visual de la identificación sexual de de este grupo cultural mexicano.
 
Amaranta tenía siete años cuando terminó de entender las razones de su malestar: Estaba cansada de hacer lo que no quería hacer. Amaranta, entonces, se llamaba Jorge y sus padres la vestían de niño, sus compañeros de escuela le jugaban a pistolas, sus hermanos  le hacían goles. Amaranta se escapaba cada vez que podía, jugaba a cocinar y a las muñecas y pensaba que los niños eran una banda de animales. De a poco la seguían llamando Jorge. Su cuerpo tampoco correspondía a sus sensaciones, a sus sentimientos. Amaranta lloraba, algunas veces, o hacia llorar a sus muñecas, y todavía no conocía su nombre. Aquel día su madre cumplía años y Amaranta se presentó en la fiesta con pendiente y un vestido floreado, tan de señorita. Algunos fingieron una sorpresa inverosímil. Su mamá la abrazó; su padre profesor de escuela, le dijo que respetaba su decisión pero que lo único que le pedía era que no terminara borracha en las cantinas (…)

 Muxe es una palabra zapoteca que quiere decir homosexual. Pero quiere decir mucho más que homosexual. Los muxes de Juchitán disfrutan desde siempre de una aceptación social que viene de la cultura indígena. Y se visten -de mujeres- y circulan por las calles como las demás señoras, sin que nadie los señale con el dedo. Pero sobre todo: según la tradición, los muxes de Juchitán nos caracterizamos por ser gente trabajadora, muy unidos a la familia, sobre todo a la mamá. Muy con la idea de trabajar para el bienestar de los padres. Nosotros somos los últimos que nos quedamos en la casa con los papas cuando ya están viejitos porque los hermanos y las hermanas se casan y hacen su vida aparte, pero nosotros como no nos casamos, siempre nos quedamos. Por eso a las mamás no les disgusta tener un hijo muxe. Y siempre hemos hecho esos trabajos de cocer, bordar, cocinar, limpiar, hacer adornos para la fiestas: todos los trabajos de mujer. Amaranta mueve su mano derecha sin parar y conversa con soltura de torrente, eligiendo palabras: entonces pensé que quería estar en la boca de la gente del público y empecé a trabajar en un show travesti que se llamaba New Les Femmes (…)

Las New Les Femmes habían quedado en encontrarse tras tres meses de vacaciones, en un pueblo de Chipas donde había cerrado un buen contrato. Amaranta llego un día antes de la cita y esperó y esperó. Al otro día empezó hacer llamadas: así se enteró que dos de sus amigas habían muerto de sida y la tercera estaba postrada por la enfermedad. Hasta ese momento Amaranta no le había hecho mucho caso al VIH, y ni siquiera se cuidaba (…) Fue su camino a Damasco. Muerta de miedo, Amaranta se hizo los análisis. Cuando le dijeron que se había salvado, se contactó con un grupo que llevaba dos años trabajando sobre el sida en el Istmo: Gunaxhii Guendanabani- Ama La Vida- era una pequeña organización de mujeres juchitecas que la aceptaron como una más. Entonces Amaranta organizó a sus amigas para hacer campañas de prevención.  Los muxes fueron muy importantes para convencer a los más jóvenes de la necesidad del sexo protegido.

Tradicionalmente las muxes juchitecas no se prostituyen: no lo necesitan porque no existe la marginación que les impide otra salida. Pero algunas han empezado a hacerlo (…) El padre de Amarante, Paco lleva bigotes y no está de acuerdo. El cura quiere ser tolerante y a veces le sale: dice que la homosexualidad no es natural, pero que en las sociedades indígenas, como son más maduras, cada quien es aceptado como es. Pero que ahora en Juchitán, hay gente que deja de aceptar algunos homosexuales porque se están occidentalizando¿Qué significado occidentalizarse en este caso?, pues por ejemplo meterse en la vida política, como se ha metido ahora Amaranta. A mí me preocupa veo otros interés que están jugando con ella… o con él, no, con ella, pues. Porque el homosexual de aquí es el que vive normalmente, no le interesa trascender, ser figura, sino que vive en la mentalidad indígena del mundo. Mientras no rompan el modo de vida local, siguen siendo aceptados.

http://generosospechoso.blogspot.com/2014/06/muxes-una-cronica-de-las-posibilidades.html